EXAMENES

Quedarse en blanco en un examen: ¿Por qué ocurre y cómo evitarlo?

 

Capítulos:


  1. ¿Por qué nos quedamos en blanco?
  2. ¿Qué hacer si te quedas en blanco en un examen?
  3. ¿Se puede evitar quedarse en blanco?

Quedarse en blanco es algo más común de lo que parece. Nos puede pasar a todos en nuestro día a día ¿Acaso no has ido al supermercado sin lista de la compra y se te ha olvidado lo que ibas a comprar? ¿O acaso nunca te has vuelto a casa nada más salir en busca de algo que, de repente, ya no sabías que era? Todos nos podemos quedar en blanco en algún que otro momento pero hay situaciones más críticas que otras. Por ejemplo, durante un examen. ¡Nadie quiere bloquearse ante el folio que le puede cambiar la vida!

.¿Quieres saber por qué nos quedamos en blanco pero, sobre todo, quieres conocer qué puedes hacer para evitar esta situación? Toma nota porque en este artículo te contamos todo.

 

¿Por qué nos quedamos en blanco?

 

Nuestro cerebro 🧠 es como un gran ordenador que procesa información. Muchas veces, cuando imaginamos la memoria, pensamos en archivos como los que conocemos en nuestro mundo: cajas con cosas, libros, álbumes de fotos. Como si cada recuerdo y cosa que sabemos se almacenara en un compartimento concreto, en una biblioteca cerebral.

Pero nuestro cerebro funciona de una manera mucho más integral de lo que pensamos y el hecho de tener memoria y su funcionamiento depende de una gran orquesta de sinapsis y distintas áreas del cerebro funcionando a la vez. No se trata de un cajón que abrimos para leer recuerdos. 🗄️

Lo primero que tenemos que saber es cómo consolidamos recuerdos. Una cuestión interesante es que la memoria es muy personal. Cada vez que estamos interpretando el presente y guardando la información estamos aplicando un gran filtro a lo que ocurre. El cómo perciben nuestros sentidos lo que está ocurriendo va a afectar a lo que recordemos. Si yo escuché que la persona dijo "batalla" y tú escuchaste "toalla", nuestros recuerdos van a ser diferentes. Teniendo en cuenta que cada sistema de percepción e interpretación es único e individual, cada recuerdo es único.

Aunque el cerebro funciona de forma conjunta al procesar y almacenar información, sí que hay áreas cerebrales muy involucradas en la memoria, como es el hipocampo. Pero estas estructuras están más relacionadas con la activación de formación de recuerdos y recuperación de los mismos que con simplemente ser un almacén.

Cuando tratamos de recuperar un recuerdo, lo que estamos haciendo es activar muchas de las rutas neuronales que se activaron al vivir esa situación o procesar esa información. De esta manera, nuestra atención consciente se pone sobre esa información y a partir de ahí podremos trabajar con esa información recuperada.

Para que el cerebro funcione de forma óptima tenemos que estar en un estado de calma, 🛀 de lo contrario, cualquier estresor o distracción pueden captar recursos atencionales que impidan acceder a ese proceso de recuperación de memoria.

En concreto, las situaciones de estrés y ansiedad producen unas sustancias llamadas glucocorticoides que interfieren en el buen funcionamiento de regiones como el hipocampo. Esto va a ponernos activos y alerta para esa situación de emergencia que percibe nuestro cerebro y va a bajar los niveles de creatividad, expresión y memoria de trabajo.

Es por esto que situaciones estresantes como un examen, una presentación en la que tengas que hablar en público o una actuación, son circunstancias en las que es frecuente que los nervios nos impidan acceder a los recuerdos y nos da la sensación de quedarse la mente en blanco y de quedarse en blanco al hablar.

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¿Qué hacer si te quedas en blanco en un examen?

 

Entendiendo que el origen de quedarse en blanco en un exámen proviene de la propia tensión y ansiedad que puede generar esta situación, el remedio para esta situación pasa por tranquilizarse. 🧘

Esto puede resultar imposible en la tensión de un exámen, ya que cuanto más piensa que está en blanco, más tensa se pone esa persona y más angustia genera. Esto sigue perpetuando la producción de glucocorticoides y de otras hormonas que aceleran tanto nuestra respiración como el ritmo cardíaco. 

Aplicaremos, por lo tanto, juegos relajantes, técnicas de relajación o mindfulness para estudiantes. Tómate tu tiempo, ya está todo perdido, tu cabeza está en blanco y el examen no va a salir bien. La unica oportunidad está en entregarse a esto y, si funciona, rescatar los minutos de examen que podamos.

Técnicas de relajación:

Respiración

 Intentaremos inhalar profundamente y despacio. La misión es concentrarnos en la respiración, en cómo se llenan nuestros pulmones y en cómo cada vez va más despacio.

Relajación muscular

Podemos darnos un masaje a nosotros mismos. Esto, si va acompañado de prestar mucha atención al tacto de la mano con el cuerpo, podrá romper ese círculo infinito de angustia que ocurre en nuestra cabeza. Al tratarse de un exámen, podemos masajearnos discretamente el cuello de arriba a abajo o las piernas por encima de las rodillas. La clave está en prestar atención y centrarnos en ese contacto de las manos con nuestro cuerpo. Si podemos coordinarlo con el ejercicio de respiración, perfecto.

Además, es importante saber que la sociedad, en concreto los profesores, están cada vez más concienciados con la ansiedad y sus efectos. Si estos trucos no logran que te relajes, puedes avisar al profesor para que alguien te acompañe a por un poco de agua y a hacer estos ejercicios fuera del aula.

 

¿Se puede evitar quedarse en blanco?

 

No podemos prever cuándo vamos a tener una situación de estrés o ansiedad. Pero sí podemos proteger a nuestra mente de sus efectos y entrenarnos para salir en esos momentos en los que no se puede evitar quedarse en blanco.

Meditación

La meditación para niños y adultos es una de las técnicas con más evidencia científica en la gestión de la ansiedad y el estrés. Cuando meditamos a diario (de 12 a 20 minutos al día) logramos aprender a gestionar nuestra atención. Esos ejercicios de respiración y concentración en el tacto, forman parte de desviar la atención voluntariamente a donde nosotros queramos, cuestión que resulta mucho más sencilla para una persona que medita habitualmente. 

Rebajar la autocrítica

En muchas ocasiones, la tensión ante un examen o presentación oral viene por un elevado nivel de autoexigencia. Nos preocupa demasiado el resultado de ese exámen o prueba y de ahí viene un miedo que activa ese nivel de estrés y angustia que se eleva en bucle. Y esto hace que quedarse en blanco sea aún más fácil. Trabajar nuestras expectativas sobre nosotros mismos y ser indulgentes con nuestros resultados es clave para tener una buena salud mental. Si esto te resulta complicado, acude a un psicólogo clínico acreditado para hacer terapia y te dará herramientas para trabajar en la autocrítica y en la ansiedad que la rodea.

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