HISTORIA, HISTORIAS PERSONALES

Entrevista: Pedro J. Saura nos habla sobre la profesión del arqueólogo

 

En las entrevistas de GoStudent hablamos con gente real sobre experiencias reales.  En esta ocasión hemos contado con Pedro Saura, historiador que se dedica actualmente a la Arqueología, quien nos ha hablado, por supuesto, de la profesión del arqueólogo pero también de su formación académica y nos ha dado algunos consejos para aquellas personas interesadas en dedicarse a este mundo tan apasionante. ¡Empezamos!

 

 

Cuéntanos un poco tu trayectoria. ¿Cómo comenzaste y qué te llevó finalmente al mundo de la arqueología?

Estando en bachillerato, la única asignatura por la que desarrollé cierta pasión fue la Historia. Al dar el salto a la universidad no lo dudé y entré a estudiar Historia. Tenía bastante claro que iba a dedicarme a ser profesor de secundaria, no me había llamado la atención especialmente la Arqueología hasta el verano del primer curso de la carrera.

En ese momento tuve la oportunidad de participar en una excavación arqueológica como voluntario y ahí empezó a picarme el gusanillo por este mundo, que me acabó absorbiendo y al cual he dedicado tanto mi etapa de estudiante como mi etapa profesional, gran parte de mi vida. Al ir estudiando y conforme pasaban los años terminé la licenciatura ya teniendo claro que me quería dedicar a la Arqueología. Todos los veranos los dedicaba prácticamente a excavar. En cuanto terminaba los exámenes me iba a excavar. Estuve cuatro o cinco meses y llegado el momento salté al máster de Arqueología y de ahí al mundo laboral.

¿Qué fue lo que te llamó la atención para decedir dedicarte a la arqueología profesionalmente?

Siempre me lo pregunto un poco pero yo creo que fue el darte cuenta de lo que puedes descubrir y lo que se encuentra bajo el suelo, bajo las montañas, del pasado del ser humano. Algo muy importante fueron los compañeros que tuve allí, los profesores que me supieron transmitir muy bien esta pasión y entender muy bien la importancia que tiene la Arqueología para nuestra sociedad para conocernos a nosotros mismos. Fue un viaje muy pasional y de descubrimiento. Crecí mucho como persona al acercarme al mundo de la investigación histórica a partir de los restos materiales.

Para que la gente lo sepa, ¿en qué consiste la profesión del arqueólogo? ¿Cuál es verdaderamente su trabajo?

Lo que es la investigación en la Arqueología, ella toma de base los objetos de las sociedades pasadas para conocerlas. Para dar un ejemplo sencillo: con los textos puedes tener un diario donde escribes tus vivencias y alguien puede leerlo y entender muchas cosas de ti. Pero tú no sueles dejar por escrito nunca determinadas cuestiones a las que puede que no des importancia o que puede que no quieras que queden registradas. Entonces, es posible que una persona que vaya a tu habitación rebusque lo que tienes y aprenda más de ti que a través de los textos. Pueden ser ese tipo de cosas que ni tú conoces de ti mismo. Una persona acercándose a tu habitación, buscando en el cajón de los calzoncillos puede encontrar cosas que incluso a ti te sorprenderían. Esa es un poco la base de la Arqueología

El trabajo como tal de un arqueólogo sería acercarse a la historia a través de los restos y a nivel profesional esto se traslada a intentar salvaguardar estos restos cuando hay una obra u otra situación similar. Por ejemplo, ahora en mi pueblo se iba a remodelar la plaza. Antes de remodelarla y cuando se empieza a levantar, como es un pueblo que ya tiene siglos de historia, evidentemente ahí está el arqueólogo profesional revisando estos trabajos de maquinaria sacando tierra. 

Conforme sacan tierra tú estás como arqueólogo allí y aparece una cerámica, ves que aparece algún resto que tú por tu experiencia ya estás vinculando a un pasado que es bastante antiguo. No estamos hablando de una cerámica de hace veinte o treinta años, que también es relevante, sino de cosas seguramente más alejadas. En el ejemplo que te pongo, al levantar la plaza lo que encontraron al principio eran los restos de un refugio de la Guerra Civil, esto ya lo conocían por las fuentes pero no sabían exactamente dónde, pues ya han encontrado los restos. Pero lo mejor es que conforme empezaron a excavar este refugio, vieron que en paralelo aparecían los restos de una villa romana con unos mosaicos, unas paredes, una columna…

Tenemos que entender que las ciudades se construyen unas encima de otras y hay muchas fases. Cuando abres el melón de hacer un agujero donde sea en un casco antiguo puedes encontrar cualquier cosa. Ahí está la labor del arqueólogo para hacer seguimiento, parar las obras, molestar un poco normalmente a los que tienen otras pretensiones como acabar pronto (risas).

Imagina que aparece una villa romana. Es impresionante, deberías conservarla, pero es que en ese pueblo quizás también tienes otra villa romana. Documentas la información porque eso ya lo tienes registrado para investigar sobre ello, pero no está aportando nada a la sociedad cuando ya existe algo similar en el mismo pueblo. Y claro, todo tiene que ir avanzando y siempre está el debate, que es ver qué conservar y qué no conservar, y qué se pone delante. Esto es una de las cosas más difíciles en el mundo de la arqueología profesional.

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¿Cuál es el procedimiento desde que se halla una pieza hasta que finalmente la vemos expuesta en un museo?

Es un proceso bastante largo y en el cual se tiene que llevar un cuidado bastante especial. No se pueden tratar todos los objetos de la misma manera. No es lo mismo un metal que una cerámica o incluso una esterilla calcinada. Todo eso supone primero la extracción del yacimiento, la documentación mediante fotografías, el documental a nivel estratigráfico…

Al final en la Arqueología entendemos los yacimientos por las capas de tierra que hay unas encima de otras. Tú vas retirando la capa de tierra y esto ya te está diciendo que evidentemente la que está abajo en la mayoría de los casos normalmente es anterior a la que la que está arriba. Pero hay que documentarlo muy bien y saber distinguir mucho estos estratos y una vez encuentras una pieza saber localizarla dentro de ese estrato para darle una cronología, o incluso muchas veces la pieza es la que te permite darle una cronología. 

Si se trata de una moneda del siglo II a.C. sabes que ese estrato como muy antiguo va a ser del siglo II. a.C., puede ser posterior porque la moneda puede ir rodando pero como muy antiguo va a ser eso. Una vez llegas y encuentras el objeto, lo documentas en su contexto, que es lo más importante porque el objeto está suelto. Por eso muchas veces hay problemas con los detectoristas de metales o con la gente que va haciendo pequeños agujeros, porque lo que estás haciendo en realidad es destruir la información para conseguir el objeto. Lo importante es el contexto. 

Una vez está contextualizado se hacen todo tipo de fotografías, incluso se puede dibujar in situ por fotogrametría, que es hacer una recreación 3D de este hallazgo. Después se extrae con el cuidado pertinente según su naturaleza. Si es metal con un poco de tierra de la propia zona para que se conserve mejor y no sea tan brusco el cambio. Porque tenemos que pensar que son piezas que llevan miles de años enterradas y llegamos nosotros y decimos “buenos días, para afuera”. Entonces la leche que se llevan es grande y hay que llevar mucho cuidado.

Esto se traslada después al laboratorio donde se investiga la pieza, se documenta, ya se hace una investigación. Tras eso, si esa pieza de verdad tiene la entidad como para pertenecer a la colección de piezas del museo, normalmente tiene que pasar por un restaurador, una persona que utilizará las técnicas oportunas ya sea para madera o para metal, para dejar esas piezas en las mejores condiciones posibles para ser expuesta y que no se deteriore. 

Después en el museo también tiene que cumplir unas condiciones de humedad buenas para que eso se mantenga, y lo que he comentado al principio, no acabe deteriorándose después de haber aguantado casi dos mil años.

Dentro de este proceso, ¿cómo es tu día a día? ¿Cómo es el día a día de un arqueólogo en un yacimiento?

Claro, depende aquí de la fase del proyecto en el que te encuentres, la naturaleza del proyecto en el que te encuentres. He puesto el ejemplo de la arqueología profesional de la cuestión de la obra, también está la otra vertiente, hacer una prospección: una empresa quiere construir en alguna zona y lo primero que hay que hacer es prospectar.

Básicamente por resumirlo es ir por el campo paseando y mirando para encontrar piezas con un GPS para marcarlas. Después tú con las piezas haces una nube de puntos que te marca donde hay mayor o menor concentración y con una serie de cálculos determinas si puede ser que haya restos arqueológicos debajo de la tierra o no. 

Eso sería si es un proyecto de prospección, si estás prospectando tu día a día es levantarte, coger el coche e ir al monte a pasear durante ocho horas. Si estás ya en una fase de excavación o seguimiento ves cómo están trabajando la obra. Simplemente estás al lado con el casco viendo cómo la pala va sacando tierra y si ya estamos en un momento de excavación, dependiendo de cuál fuera tu función, estarías o con el pico, la picoleta o la pala, que hay menos pincel del que pensamos. Incluso el día a día puede ser simplemente ir y estar dibujando muros o hacer fotografías en 3D en cualquier estructura que haya que levantar. 

La fase de después sería la de estudio de los materiales. Te levantas y te vas a lavar la cerámica y a documentarla porque es una parte importante, tienes que quitar toda la tierra que tenga el objeto y demás. Evidentemente es un proceso cuidadoso y muy largo, y después además si tienes que hacer un informe estás escribiendo. Es muy variado, depende mucho de en qué situación te encuentres. Puedes pasar de estar morenísimo porque estás un mes o dos al sol o estar pálido porque estás dos meses documentando cerámica. 

¿Qué consejos le darías a esos estudiantes que quieren dedicarse a la arqueología?

Si les gusta o quieren probarlo yo les diría lo que yo hice, lanzarse a intentar, normalmente serán estudiantes de Historia o del Grado de Arqueología que ya lo tendrán bastante más claro. Sería hablar con los profesores y lanzarse a excavaciones de proyectos anuales que ellos realicen. Normalmente se llevan a cabo en verano y cuentan con la participación de estudiantes.

Eso es fundamental y la Arqueología es una profesión que al final necesita mucha experiencia previa, porque para simplemente hacer el ojo a los estratos, al trabajo, al final es como todo, pero aquí no es simplemente teoría, aquí mi consejo es que desde primero estén volcados y si de verdad les gusta y es una pasión lo van a disfrutar muchísimo porque yo lo disfrutaba muchísimo. Si pueden que estén excavando todo el verano, siempre que tengan la posibilidad de hacerlo que vayan, y que asistan a congresos, seminarios e incluso se reúnan con otros estudiantes interesados, formen asociaciones para intentar ellos mismos moverse, creen sus propios congresos y seminarios sobre temas en los que a lo mejor no pueden formarse… Pueden buscar la manera de formarse sobre ello y acercarse a profesores, porque también en estos campos son gente muy pasional y te pueden transmitir muchísimo.

Les diría que se fueran a excavar durante dos meses. Lo que te transmiten ya no solo cuando estás excavando, sino comiendo con ellos en el día a día, es increíble. Aprendes mucho más de lo que puedes aprender en un curso académico. Yo creo que es necesario volcarse en esto, un poco vivir con ello, porque es increíble, es una pasión fascinante, pero también hay que tener en cuenta que como cualquier profesión pasional, el mercado laboral no es tan bueno y tan óptimo como puede serlo en otros campos. 

Les diría que no está de más tener un plan B en cualquier momento, ya sea si te gusta la educación como era en mi caso. Yo en su día cuando pude hice el Máster de Educación para tenerlo presente, o aprender idiomas porque sí que es cierto que irte al extranjero y desarrollar esta profesión allí, sobre todo en Inglaterra y demás, es mucho más sencillo, puede ser mucho más interesante. En general, que se dediquen plenamente a ello cuando puedan porque les va a encantar, que lo prueben sin duda, y sobre todo que no se cierren puertas porque es una profesión que te da muchas herramientas y que te hace muy válido para trabajar en muchos campos diferentes. 

Nos quedamos con esas recomendaciones tan útiles y sobre todo realistas, que son de valorar. Y agradecemos a Pedro Saura todo su tiempo e implicación. ¡Esperamos que os haya encantado esta entrevista!

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